HTTP, Protocolo de Transferencia de HyperTexto, es el protocolo usado en cada transacción de la World Wide Web, lo que antecede a la “www” de nuestras direcciones web.

HTTP define la sintaxis y la semántica que utilizan los elementos de software de la arquitectura web (clientes, servidores, proxies) para comunicarse.

Es un protocolo orientado a transacciones y sigue el esquema petición-respuesta entre un cliente y un servidor. Es decir, al cliente que efectúa la petición (un navegador web o un spider) se lo conoce como “user agent” (agente del usuario). A la información transmitida se la llama recurso y se la identifica mediante un localizador uniforme de recursos (URL). Los recursos pueden ser archivos, el resultado de la ejecución de un programa, una consulta a una base de datos, la traducción automática de un documento, etc.

HTTP es un protocolo sin estado, es decir, que no guarda ninguna información sobre conexiones anteriores. El desarrollo de aplicaciones web necesita frecuentemente mantener estado. Para esto se usan las cookies, que es información que un servidor puede almacenar en el sistema cliente. Esto le permite a las aplicaciones web instituir la noción de “sesión”, y también permite rastrear usuarios ya que las cookies pueden guardarse en el cliente por tiempo indeterminado.

El protocolo HTTPS es la versión segura del protocolo HTTP. Al usar HTTPS una página web adopta una codificación con certificado digital SSL con el que crear un canal cifrado más seguro para el tráfico de datos cliente (navegador) – servidor.

HTTPS no evita que terceros puedan observar nuestras comunicaciones sino que crea un sistema de cifrado que hace que el mensaje solo pueda ser entendido por el destinatario, además de garantizar que el receptor de los datos es quien dice ser.